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Minientrada

Murdeira y Santa María

La Isla de Sal tiene una extensión de Norte a Sur de 30 kilómetros, pero la zona más al norte es la más volcánica y la que menos zona de playa tiene. Desde la capital, Espargos, hasta la zona más al sur, Santa María, les separan apenas 10 minutos en coche. Y todo un universo marino de aguas tan azules que da pena no meterte en ellas.

Dentro de esta necesidad mía de vivir como un criol, no puedes irte del país sin compartir un aluguer, los taxis que por 5 escudos te recorren la isla.

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Cabo Verde

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Bon Nadal

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El olor de la tierra húmeda mezclada con la sal del Mediterráneo, me da la bienvenida y me siento muy feliz. Acabo de llegar a casa y sé que esta calma que transmite es lo que me hace querer tenerla cerca, siempre.

Viniendo para aquí me ha dado por pensar en todo lo que ha dado de sí este año, y cómo brindábamos el año pasado por este año de cambios. Algunas decían que el 2011 buah! que más el 2012, pues ya está aquí. Todo vuestro, todo para nosotras!

He de reconocer que estas fechas me ponen especialmente moñas pero que me encantan. Este año ha sido muy especial para mi y voy a tener la suerte de seguir compartiéndolo con la gente que más quiero.

Todos los que este año me habéis aguantado, soportado, apoyado y sobre todo querido, estáis en mi cabeza en este momento, no me olvido de ninguno de vosotros y ojalá podáis estar sintiendo la alegría que ahora mismo siento yo, desde aquí quiero mandaros un poquito de ella porque realmente sois sus artífices.

Me hace inmensamente feliz que forméis parte de mi vida.

Bon Nadal

 

A menos de 20 días…

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Con la tontería ya van a cumplirse casi los 3 meses aquí… hoy he ido a comprarme el billete para volverme a Delhi y volver a casa como el turrón.

Me ha dado un poco de pena. Pero bueno, sabiendo que la vuelta está cerca otra vez, la pena es menos. Y la pena también es menos pensando en jamón, bravas, paella y fideuà!

Tengo ganas de veros a todos y que me deis la energía que necesito. Estos días están siendo un poco “duros” emocionalmente. Estoy ayudando a preparar una expo y estoy haciendo entrevistas a algunas familias. Conocer más “desde dentro” la realidad me está resultando, a veces, complicado.

Cuando estás aquí sabes que cada niño tiene una historia detrás, pero que sea la propia familia la que te lo cuente, con el añadido de que te lo cuentan como con resignación, sin dolor en sus palabras. Es un sentimiento muy raro y a mi hay veces que me supera.

Mira que pensaba que ir a los slums iba a ser la muerte para mi. Después de visitarlos y pulular por allí pensé que me había vuelto una insensible de cuidado. Pero ahora, después de conocer a algunas familias más directamente, he vuelto a sentir aquello que me movió a hacer esto. Y me voy con ganas de recargar pilas para volver con más ganas, si cabe.

Situaciones y reflexiones

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Llevo unos días con ganas de escribir, pero estaba haciendo tiempo para ver si pasaba algo gracioso que os entretuviera. Pero el otro día, se produjo una situación que repiquetea en mi cabeza y son cosas que me hacen pensar… y quizá si la comparto, no me haga sentir mejor, pero por lo menos aquí queda.

Casi todos los días vamos al mercado a comprar para la cena. Antes de ir al mercado pasé por el lavandero a dejar ropa y estaban los hijos, que vienen a las clases de la ONG. Y yo pues les he cogido cariño. Y la niña más mayor me dice que se viene conmigo. El hermano, receloso se apunta también  y ya me ves a mi de la mano de dos niños pequeños por el mercado, ellos sin casi saber hablar inglés y yo sin hablar hindi. Pero allá que no fuimos.

Cuando volvimos, subieron a casa a ayudarme con las bolsas y nos pusimos a jugar, a hacer el tonto un rato mientras hacían tiempo para volver a su casa. Y en estas que le pregunto a la niña, ¿y tu qué quieres ser de mayor? Y me miró con cara rara como si no entendiera la pregunta. Y entonces le dije que qué estudiaría cuando fuera a la universidad. Y ya flipó con mi pregunta… me dijo que ella no iría, que en todo caso, el hermano (que es más pequeño) será el que estudiará.

A mi su respuesta me dejó helada. Y sobre todo, me sobrecogió la entereza con la que lo dijo. Cómo tienen la frialdad de no sentir nada cuando viven en una sociedad que las ningunea.

Hace unos días les dieron las notas semestrales a los niños. Hay una niña que es megalista.  Con la niña viene el hermano, que también ha sacado buenas notas pero no tanto como la hermana. Y a mi me mente volvió a repetirse la escena de los días anteriores. ¿Podrá estudiar? ¿O será el hermano el que ocupe su puesto?

Y estas cosas junto con otras muchas que estoy viviendo, son las que me hacen levantarme cada mañana para seguir peleando por esto.  Porque yo si tuve la suerte de que confiaran en mi. Porque se me dio las oportunidades que necesité para llegar donde estoy. Y eso esta gente no lo tiene. India avanza rápido. Yo sólo quiero que avance más para no encontrarme en estas tesituras que me dejan sin palabras, para poder ofrecer respuestas ante situaciones que me crispan.

Cosas típicas de India: Las vacas

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Estando en este país, y sobre todo, en esta ciudad, una no sabe muy bien qué va a encontrarse en la calle. Situaciones cómicas, momentos más de encogimiento de estómago, realidades que suelen pasar desapercibidas pero que no sabes muy bien por qué te llegan.

A mi sigue sorprendiéndome el trasiego de vacas por los callejones. Hemos tenido varias situaciones cómicas, pero que han hecho que ahora les tenga un poco de respeto!

Las vacas campan a sus anchas por las estrechas calles. En Varanasi es donde más sagradas son.

Hace unas semanas, andaba por aquí un pintor madrileño al que Varanasi le inspira. Quedamos para tomar algo en la terraza de su guest-house para hacer algo de “fiesta” de despedida. En la puerta, había una vaca. Matizar que normalmente son inofensivas, pero aquella tenía ganas de marcha. Para apartarlas simpemente les tienes que tocar un poco la cabeza y el cuerno y pacíficamente te dejan paso. Eso fue lo que hizo Manu, con la sorpresa de que le buscó e intentó un par de derrotes para ver si en vez de apartarla a ella, se lo quitaba a él de enmedio. Nosotros tres, prudentemente nos quedamos detrás para ver qué pasaba, y cual fue nuestra sorpresa cuando la vaca se da la vuelta y empieza  a correr hacia nosotros. Pies para que os quiero!  Nos resguardamos en un altillo y yo pensaba que subia los escalones. Qué terror! Pero qué risa!

El otro día íbamos a cenar, y en un callejón estábamos la vaca, nosotros y una bici que pretendió que la vaca volase, porque para mi aún es un misterio lo que quería hacer el indio. La cuestión es que claro, nosotros nos apartamos hacia un lado, la vaca se quedó en medio y el de la bici quiso pasar por el otro lado. Estos somos los personajes principales, entre la vaca y nosotros había gente y entre la vaca y la pared del callejón, también (matiz importante). Pero aún así el de la bici pasó.  La vaca se nos vino encima (pero de lado) claro, nos empujó y de la fuerza caímos sentados dentro de la casa de una señora. “Hola qué tal? Buenas Noches” La cara de la mujer era un poema pero yo no me podía dejar de reir! Qué le pasaría a ese hombre por la cabeza…

Claro, yo ahora les huyo porque me dan un poco de cosica. Y esta mañana, he visto cómo a una de las niñas que vienen al centro su hermana mayor le decía cómo tocarlas y qué hacer cómo señal de respeto hacia el animal.Y me ha entrado la risa.

¿Respeto? Lo que yo te cuente… Malas ganas tengo de comerme una buena chuleta de ternera!