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Holi

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A principios de marzo se celebra en toda India Holi. Es un festival muy guarro, una mezcla de carnavales y fallas. Eres una blanco perfecto para cualquier indio se sales a la calle ese día.  Armados con pistolas de agua y polvos de color con los que hacer la mezcla para atacar indiscriminadamente a cualquiera que se cruce en su camino. Y ya puedes ponerte lo más viejo que tengas porque retornar la ropa igual es complicado.

Normalmente, los colores son naturales, hechos de plantas pero como tiñen poco al mezclarlos con agua, muchos utilizan los colores de los saris para hacer la mezcla, lo que hace que sean totalmente químicos y te abrasen la piel. Yo estuve una semana con unas manchas rojas en la cara, no sé muy bien si por el color o por rascarme demasiado para quitarlo…

Por la noche las calles se llenaron de hogueras que los vecinos hacían con trastos viejos, cada uno dejaba su pequeña aportación e incluso los que saben que son muy pobres, se acercaban a dejar algo. Nosotros echamos unas revistas viejas desde el balcón, que no se diga que no queremos empezar renovadas la nueva estación…

A nosotros también nos tocó, obviamente para qué íbamos a hacer caso a las recomendaciones de “no salgáis de casa”. No me arrepiento de haberlo hecho, fue muy divertido.

Lo que aún no había vivido

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Hoy llueve en Varanasi, para el día a día en el trabajo a mi me afecta poco, pero el salir a la calle es toda una odisea. Los callejones están completamente cubiertos de una fina capa de barro que mezclada con la caca de las vacas, resbala peligrosamente. Es peor que andar con las calles nevadas.

A parte de estas cosas objetivas que puedo contar, este tiempo así me hace pensar en los monzones (los que yo no viví) y la gente que tiene que vivir en los slums. Con esta barrimierda pringándolo todo. De verdad no os podéis hacer una idea de lo que es esto, y sólo pensar en un buen sistema de alcantarillado, un sistema básico de drenaje, algo que hiciera que estas calles no se conviertan en este lodazal, que convierte a esta ciudad en una pocilga.

Pero aún así, hoy es un día excepcional, me alegro de estar viviendo esta experiencia, a lo mejor, con el tiempo me alegro y todo del par de resbalones que han estado a punto de dar conmigo de culo en la calle principal, sí entre mierda de vaca y cáscaras de plátano. ¡Hubiese sido todo un gusto!

 

A menos de 20 días…

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Con la tontería ya van a cumplirse casi los 3 meses aquí… hoy he ido a comprarme el billete para volverme a Delhi y volver a casa como el turrón.

Me ha dado un poco de pena. Pero bueno, sabiendo que la vuelta está cerca otra vez, la pena es menos. Y la pena también es menos pensando en jamón, bravas, paella y fideuà!

Tengo ganas de veros a todos y que me deis la energía que necesito. Estos días están siendo un poco “duros” emocionalmente. Estoy ayudando a preparar una expo y estoy haciendo entrevistas a algunas familias. Conocer más “desde dentro” la realidad me está resultando, a veces, complicado.

Cuando estás aquí sabes que cada niño tiene una historia detrás, pero que sea la propia familia la que te lo cuente, con el añadido de que te lo cuentan como con resignación, sin dolor en sus palabras. Es un sentimiento muy raro y a mi hay veces que me supera.

Mira que pensaba que ir a los slums iba a ser la muerte para mi. Después de visitarlos y pulular por allí pensé que me había vuelto una insensible de cuidado. Pero ahora, después de conocer a algunas familias más directamente, he vuelto a sentir aquello que me movió a hacer esto. Y me voy con ganas de recargar pilas para volver con más ganas, si cabe.

Situaciones y reflexiones

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Llevo unos días con ganas de escribir, pero estaba haciendo tiempo para ver si pasaba algo gracioso que os entretuviera. Pero el otro día, se produjo una situación que repiquetea en mi cabeza y son cosas que me hacen pensar… y quizá si la comparto, no me haga sentir mejor, pero por lo menos aquí queda.

Casi todos los días vamos al mercado a comprar para la cena. Antes de ir al mercado pasé por el lavandero a dejar ropa y estaban los hijos, que vienen a las clases de la ONG. Y yo pues les he cogido cariño. Y la niña más mayor me dice que se viene conmigo. El hermano, receloso se apunta también  y ya me ves a mi de la mano de dos niños pequeños por el mercado, ellos sin casi saber hablar inglés y yo sin hablar hindi. Pero allá que no fuimos.

Cuando volvimos, subieron a casa a ayudarme con las bolsas y nos pusimos a jugar, a hacer el tonto un rato mientras hacían tiempo para volver a su casa. Y en estas que le pregunto a la niña, ¿y tu qué quieres ser de mayor? Y me miró con cara rara como si no entendiera la pregunta. Y entonces le dije que qué estudiaría cuando fuera a la universidad. Y ya flipó con mi pregunta… me dijo que ella no iría, que en todo caso, el hermano (que es más pequeño) será el que estudiará.

A mi su respuesta me dejó helada. Y sobre todo, me sobrecogió la entereza con la que lo dijo. Cómo tienen la frialdad de no sentir nada cuando viven en una sociedad que las ningunea.

Hace unos días les dieron las notas semestrales a los niños. Hay una niña que es megalista.  Con la niña viene el hermano, que también ha sacado buenas notas pero no tanto como la hermana. Y a mi me mente volvió a repetirse la escena de los días anteriores. ¿Podrá estudiar? ¿O será el hermano el que ocupe su puesto?

Y estas cosas junto con otras muchas que estoy viviendo, son las que me hacen levantarme cada mañana para seguir peleando por esto.  Porque yo si tuve la suerte de que confiaran en mi. Porque se me dio las oportunidades que necesité para llegar donde estoy. Y eso esta gente no lo tiene. India avanza rápido. Yo sólo quiero que avance más para no encontrarme en estas tesituras que me dejan sin palabras, para poder ofrecer respuestas ante situaciones que me crispan.